En esa fecha, los integrantes de la Comisión Directiva suscribieron el acta constitutiva de la entidad, dando inicio formal a un proyecto institucional destinado a representar, fortalecer y promover los intereses de las empresas dedicadas a la actividad comercial del reciclaje metalúrgico.
Este acontecimiento constituyó el primer paso hacia la conformación de una organización gremial empresaria específica para el sector, surgida de la necesidad de contar con un ámbito de representación colectiva que permitiera canalizar las inquietudes, necesidades y propuestas de quienes desarrollan esta actividad.
De acuerdo con lo expresado por sus fundadores, CARMET nació con la vocación de convertirse en la primera entidad gremial empresaria de la historia de la actividad, otorgando una representación institucional propia a un sector que desempeña un papel fundamental en la recuperación y reincorporación de metales a los circuitos productivos.
La firma del acta constitutiva representó, asimismo, el comienzo de una nueva etapa de organización y trabajo conjunto, sentando las bases para la construcción de una entidad comprometida con el reconocimiento, la profesionalización y el desarrollo de la actividad.
Con este paso fundacional, CARMET inició su trayectoria institucional, estableciendo los cimientos de un espacio de representación empresaria orientado a fortalecer la identidad del sector y promover su participación en la vida económica y productiva de la Argentina.
